domingo, 21 de octubre de 2012

MATERNITY BLUES

El blues es un género musical instrumental y también vocal, basado en la utilización de un patrón repetitivo con melodía característica por su melancolía. En su origen afroamericano han influído las canciones de trabajo, espirituales, rimas  irlandesas, y muchos más, llevando siempre la expresión de las propias tristezas personales (un amor perdido, la opresión de los blancos, los tiempos difíciles en suma) vividas en una cierta soledad. Tiene una uso efectista de la guitarra.(Los muy colgados podéis entender aquí algo más su métrica musical http://www.youtube.com/watch?v=hC1oKxmdBrU ).Todo esto os lo cuento para que entendáis mejor lo que sigue.                                                                                              
I
I.- ¿A qué llamamos maternity blues  o tristeza de la maternidad ? Es un estado de ánimo con componentes  de tristeza, ansiedad y temor, predominando el componente de tristeza. Es un cuadro transitorio y adaptativo, que usualmente aparece en la primera semana después de haber dado a luz y puede durar unos diez días.
Esa tendencia a llorar (crisis de llanto), fatiga, ansiedad, dolores de cabeza, etc  se atribuyen clásicamente a los cambios físicos por los que pasa la madre (escasez de horas adecuadas de sueño, la mala nutrición, un niño difícil o la falta de apoyo.) Es un fenómeno bastante frecuente en muchas madres de todo el mundo
 Es interesante leer a  Lynn Clark Callister  y su Making Meaning: Women´s Birth Narratives las narraciones y las vivencia del parto por mujeres en distintas partes del mundo son francamente interesantes. Sabemos que el maternity blues es bastante generalizado pero no se ha concretado a una causa orgánica demostrable. Como siempre hay trabajos que relacionan estos procesos con la serotonina y noradrenalina, y también se ha relacionado la disfunción tiroidea, (el tiroides siempre está de moda) sin mayor concreción. No debemos confundir estos síntomas melancólicos con la depresión postparto, mucho menos frecuente y de instauración más tardía. La depresión postparto y la psicosis puerperal son cuadros graves que nada tienen que ver con esta entrada bloggera de hoy.

A los obstetras no nos enseñaron nada apenas sobre este aspecto psicosomático. Algunos estamos aprendiendo con el estudio y la experiencia. Si leemos los 176 capítulos de un tratado actual español de Obstetricia y medicina Maternofetal, apenas hay un comentario sobre estados anímicos en la gestación y nada del puerperio.( He leído hoy dos veces el índice de sus 1.380 páginas, pues no daba crédito)
Esto no es desprecio, es desapego del clínico por lo psicológico, entendido como algo nebuloso, subjetivo, difícil, y en cualquier caso alejado de la corporeidad que se supone es el objeto de la medicina.

II.- La mujer gestante ha estado nueve meses esperando. Muchas veces se ha visto sorprendida de que el embarazo no haya sido esa 'dulce espera' que se imaginaba. Pinchazos, dolores, molestias cansancios, etc..., han sido sobrellevados en la esperanza de que tras el parto (y todos sus miedos) vendrá el bebé y esa felicidad que anulará todo lo previo. La ilusión hace pensar que la aparición del bebé superará todo automáticamente y desaparecerá la melancolía

Sin embargo, va a suceder que tras el parto la mujer puede sentirse defraudada.Transitoriamente, unos días solamente, es cierto, pero hay que contar con ello.

"Todo el mundo está alegre, me traen flores, y repiten la misma caja de bombones roja, y me visitan amigos  o familiares a decirme que  descanse, que tengo mala cara. La leche no me ha subido y no puedo darle de mamar, me sueltan rollos de que haga esto o aquello, el bebé llora y no sé qué hacer, estoy sangrando bastante y tengo dolor en mi vientre, no he dormido nada, no sé cómo voy a organizarme, todo el mundo me dice lo que tengo que hacer...: ¡ estoy triste jolín, cuando debería estar contenta !¡ qué mala madre soy ! Jo, este no era mi plan de maternidad, las cosas no han salido bien."


Creo que esta historia inventada por mí representa bastantes sensaciones reales interiores de una puérpera cualquiera. 

III.- Lo más importante para poder ayudar en el maternity blues, lo primero de todo, es saber que este cuadro existe (!) El que los sanitarios - todos los escalafones- relacionados con la maternidad hospitalaria o atención puerperal fuera de la clínica lo conozcan trae en sí mismo la principal mejora asistencial. En la rutinaria visita puerperal además de ver la palidez cutáneo-mucosa, y la altura uterina debemos tener ese olfato clínico que permite en esa breve conversación detectar a las madres con ánimo bajo. Es importante saber apreciar sus comportamientos, entender la óptica de una nueva madre, no siempre jovial y dicharachera.


Acompañemos a la puérpera desde el respeto, sin paternalismos ni abandonos, proporcionándole un entorno agradable, respetando su vida y su proyecto familiar.( ver entrada previa del blog). Mostrarse cercano, mirar a los ojos, saber escuchar,... parecen obviedades que no siempre los médicos hacemos. Son formas de amar en definitiva. El blues de la maternidad es un cuadro transitorio, leve, casi fisiológico, pero produce un sufrimiento que es posible amortiguar. Hagámoslo. Que ella sienta que sabemos lo que le pasa y que ' ya contábamos con ello' puede ser la principal ayuda.


miércoles, 26 de septiembre de 2012

ACOMPAÑANTES EN LA ECOGRAFIA DEL EMBARAZO

"Doctor, ¿ hasta cuántos podemos pasar ?"  es una pregunta real que he tenido que escuchar al comenzar una consulta con una embarazada. Me lo decía un acompañante que con gran número de familiares ( más de cinco) habían acudido con gran jolgorio a ver al feto de esa gran familia unida.

La consulta médica de la embarazada tiene una herramienta potentísima: el ecógrafo. No sólo es ecografía lo que el profesional debe aportar, pero es una exploración fundamental. El ecógrafo es el fondendo del ginecólogo.

Sin embargo en los últimos años, la exploración ecográfica del feto adquiere tal relevancia que puede desenfocar, en especial en la medicina privada, lo principal: el estudio del feto, sus órganos, su crecimiento, y hemodinámica. Porque al final lo importante es la foto, "verle la carita", y que alguien te garantice rápida y mágicamente que "todo está bien".

La batalla está perdida. Solo podríamos lograr algo si todos los profesionales quisiéramos renunciar al recurso fácil de explotar el aspecto sensible, y corregir la inercia social. Y sé que por ahí muchos colegas no van a entrar.


I.- La ecografía fue introducida clinicamente en los 80 con la aportación previa del britanico Ian-Donald.
Desde entonces la evolución de la tecnología ha sido velocísima. La introducción del Doppler como herramienta, y la posterior ecografía 3D-4D desde hace aproximadamente 10 años.
No es comprensible ( aunque aun ejercen) obstetras que no dominen la técnica ecográfica; pedir ecografía a otro profesional por rutina es inconcebible hoy en día.
Con la ecografía vemos órganos, medimos parámetros, evaluamos placenta y líquido amniótico, sospechamos malformaciones cerebrales o cardiacas, intestinales, renales, de pared abdominal, de extremidades, del rostro, de columna cerebral; detectamos retrasos de crecimiento, anemia fetal y aun más sabemos en qué momento muchas patologías obligan a la extracción fetal. No es que se aprecie la anatomía, sino que damos un valor clínico al hallazgo, dentro de esa personita que nacerá; sabemos qué van a seguir estudiando nuestros amigos los neonatólogos cuando nazca, y hablamos con ellos si hay una enfermedad fetal.
Actualmente se está investigando analizar el comportamiento fetal por su rostro, su alegría o dolor...

II.- Pues todo eso, tan dificultoso, tan "técnico" convive con el aspecto social y/o comercial. Es lógico que la embarazada atraiga ilusión familiar, curiosidad por saber el sexo del bebé, así como necesidad de saber que las cosas se desarrollan correctamente. No soy un médico frío que no entienda el aspecto social del embarazo.  Engendrar un hijo es  algo no digo bonito, sino extraordinario y maravilloso, un puro milagro, no me van a ganar a superlativos. Acercarse así con ilusión mezclada con algo de miedo por esta maravilla de ser padres es algo normal de la pareja, y también en cierto modo de sus familiares cercanos.
Pero no me parece razonable irrumpir en esa intimidad que la gestante y su pareja llevan a la consulta. Son ellos los protagonistas. Es un ámbito  íntimo, de cercanía, de vivir el embarazo con tranquilidad, con sosiego para poder hablar con el médico, para comentar molestias, dudas o miedos. La ecografía debe permitir explorar al feto y su ambiente, comprobar medidas, tablas, poder escuchar muchas otras cosas que cuenta la embarazada, y que quizá solo es razonable sepa su círculo más íntimo.

No me parece razonable que entren un grupo de más de dos personas, aunque lo desee la embarazada. Eso ya no es una consulta. La consulta no es un circo. No hemos ido al brujo, ni a una proyección de un cine de verano, con pipas y refrescos. No se puede entrar "como elefente en cacharrería"-expresiva metáfora española-, a una consulta por muy jovial que viva el embarazo la familia extensa, haciendo gracietas, y preguntando solo si su prima va a tener un niño o una niña. No puede empezar a contar batallas la abuela sobre cómo fue su embarazo y cómo le oían el latido fetal con una "trompetilla", mientras intentas ver el cerebelo y la fosa posterior del cráneo fetal. No es razonable que todo el mundo en simpática algarabía comente con rotundidad lo primero que le parece que está viendo en la pantalla, o quejarse (" pues yo no veo nada", "vaya imaginación que tiene usted"), para finalmente preguntar si "todo está bien" ( todo !, ahí es nada), y solicitar fotos, vídeos, DVDs. Y "adios" hasta la próxima sesión de cine.

III.- El embarazo no es una enfermedad, está claro, pero sí está sujeta a un razonable y variable control sanitario según la situación, y eso también incluye alguna exploración ecográfica; todo dentro de una amabilidad, y afecto profesional que acompaña ese periodo lleno de miedos e incertidumbres.
Acompañantes, sí, al menos la pareja. No vamos a explorar la poco interesante vesícula biliar, sino a una persona en formación dentro de otra persona.  Acompañantes, sí pero más de uno (o dos ?) NO ! La intimidad, la exploración vaginal inicial cuando es precisa, la información, reservada a la gestante, las explicaciones cuando hay un problema, etc me hacen aconsejar pocos acompañantes a una embarazada. Tiempo tendrán los abuelos de ver al nieto, o los tíos al sobrino; mil maneras habrá de mostrar afecto y cariño.

Espero que mis palabras no os parezcan exigentes o serias. Brotan de un afecto leal al feto y a sus padres. Tecnología, sí. Alegría, también. Pero dentro de una normalidad, un respeto y un ámbito sanitario y profesional.

domingo, 26 de agosto de 2012

LA EMBARAZADA DA MIEDO A LOS SANITARIOS

"Como estoy embarazada me han dicho que no puedo tomar ninguna medicina". Esta frase es real, y se puede escuchar en cualquier esquina de la calle, o sala de espera de un consultorio.

 Caso clínico. Servicio de Urgencias de cualquier hospital o centro de salud. Embarazada de 4 meses y medio ( 20 semanas) con fiebre de 38ºC, vespertina desde hace tres días, tos con expectoración, dolor costal. Auscultación sospechosa de proceso bronquial.
¿ Podemos hacerle una radiografía de tórax? ¿ se le puede dar un antibiótico si se diagnostica un proceso bronconeumónico?

 ¿ Qué hacemos ?
Parálisis en nuestras cabezas, miedos, incertidumbres... ¿Arriesgamos un feto frente al curar una infección ?

La embarazada es un ser que genera incomodidad al  medio sanitario. Una desorientación desproporcionada. El embarazo es una momento particular del ser humano en el que varían algunas circunstancias, pero mucho menos de lo que puede imaginarse para las situaciones más habituales.

I.- ¿Por qué genera recelo la embarazada al clínico ?
  • La gestante tiene un instinto de protección superlativa sobre su feto. Tiene hipersinsebilidad ante las amenazas hacia su hijo, y así por ejemplo percibe cualquier fármaco como sospechoso que  es- a priori- una droga o veneno que puede dañar a su bebé. Ella no va a aceptar que cualquier persona con bata le dé una medicina. 
  • La madre está concibiendo. Y ese hecho  de percibir a su hijo como "ser viniente", que se está formando con  la posibilidad de favorecer una malformación, aterra a la madre , y también al médico que prescribe. El factor externo como causa de malformación está detrás de todo. 
  • Los médicos no reciben una formación clara de cómo tratar a la gestante, y participan del general desconocimiento en cómo manejar sus problemas más comunes. El paracetamol y poco más es el arsenal cómodo para el galeno con una gestante delante.
  • El "sistema" a veces,  prefiere postponer la solución a un problema "para después del parto". Para algunos casos, sobretodo crónicos, puede ser recomendable, pero en muchas ocasiones se evitan pruebas de diagnóstico o se realizan tratamientos subóptimos o claramente insuficientes que alargan las molestias o exponen a mayores complicaciones a embarazadas que requieren una atención.
  • La gestante con frecuencia cuenta mucha sintomatología inespecífica que casi siempre no se deben a patología, sino a cambios "normales" en el embarazo: pinchazos, dolores pélvicos o lumbares, mareos leves, cansancio... representan todo un cortejo clínico que asusta o cuando menos dificulta la exploración al clínico. 
  • La embarazada quiere ver en la ecografía al bebé moviéndose, y solo después siente que "todo está bien". El médico que no es obstetra , y que no posee en un consultorio un ecógrafo no puede dar esa "seguridad", y es más fácil que se "quite de en medio" a la gestante. 

II.- Una embarazada puede exponerse casi a los mismos tratamientos que una no embarazada.

  • Puede realizarse radiografías  que clinicamente precise, evitaremos el TAC, pero no la Resonancia Magnética (inocua para el feto) si hay indicación clínica de hacerla. Lo que hace falta es que -como en el resto de las personas- las pruebas de Rayos tengan indicación. La toxicidad de la radiología simple, eventual y aislada sobre el embarazo es insignificante.
  • Es frecuente  que  algunas analíticas asusten. Colesterol muy elevado, creatinina muy baja, fosfatasas alcalinas elevadas: son pseudoalteraciones, pues son cambios normales en la gestante: su hígado funciona distinto, su riñón hiperfiltra, la placenta produce sustancias...Todo eso altera algunos análisis
  • Pueden usarse gran número de fármacos durante el embarazo, y no  nos sirven de guía los prospectos clínicos ni vademecum, que van a prohibir todo pues están escritos de manera defensiva en cada uno de los medicamentos. Hay muy pocos antibióticos proscritos en realidad, y la mayoría de los analgésicos podemos usarlos casi todo el embarazo.... Fármacos y malformaciones son dos realidades muy separadas en la práctica clínica. 
  • La embarazada puede recibir anestesia local sin mayor problemas, para ir al dentista o realizarse una extracción. De hecho los dientes y encías suelen deteriorarse bastante en el embarazo y es recomendable hacer una o dos visitas al odontólogo. La anestesia general y la intubación  orotraqueal no producen malformaciones, y si una gestante requiere ser operada, su embarazo no corre un peligro por la propia anestesia. La apendicectomía es la intervención quirúrgica no obstétrica más frecuente en la embarazada ("pregunta de trivial"). Todo anestesista y cirujano bien formados saben adaptarse a esta realidad de la gestación.
III. Concluyendo...

La gestante del inicio tiene fiebre y una auscultación sospechosa. Debemos solicitar radiografía anteroposterior y lateral de tórax sin ninguna duda. 

  • ¿Hay indicación  para la radiografía? Sí, la hay, por la clínica y la auscultación.  Aparte del riesgo materno, la  existencia de neumonía hace más facil que surja un parto prematuro.
  • ¿Perjudicamos al feto con una Rx de tórax? No, en absoluto. Además lo haremos con protección pélvica que dará más tranquilidad a la gestante. Tras la exploración clínica, analítica sanguínea o microbiológica, la placa  que hemos realizado nos muestra un patrón de infiltrado bronconeumónico. 
  • ¿Podemos/debemos usar antibiótico? Afirmativo. Incontrovertible. No hacerlo es inaceptable. Según criterio clínico, en principio usaremos un antibiótico del grupo de los macrólidos, (azitromicina o claritromicina). El cultivo y la evolución clínica pueden modificar el tratamiento.


Hay muchas molestias en el embarazo que no tienen tratamiento, en las que simplemente la explicación afable elimina la preocupación de la gestante. Muchas veces no hay tratamiento para molestias, y durante los 2-3 primeros meses somos algo más restrictivos con fármacos y exploraciones radiológicas. Bien, lo acepto. Pero no abandonemos a la embarazada en ningún limbo medico-quirúrgico. Los sanitarios no huyamos de ellas como algo extraño y peligroso. Necesitan todo nuestro cariño y conocimiento.

martes, 7 de agosto de 2012

EMBARAZO "DE RIESGO"

I.-En una ocasión escuché a una buena mujer en la consulta decir que ella tenía un embarazo "a todo riesgo". No pude evitar sonreírme interiormente y comenzar a escuchar sus explicaciones. 
Evidentemente aludía a la expresión "embarazo de riesgo", terminología frecuente en la calle, así como en ámbitos sanitarios. Hoy me parece interesante bucear un poco en este concepto.
Realmente hablar de Riesgo en cualquier aspecto de la vida  es hablar de la proximidad de un daño; la propia RAE así lo define, e incluso habla de la expresión Correr riesgo algo como: "Estar expuesto a perderse o a no verificarse".
Sin embargo embarazo de riesgo es un término bastante inconcreto; es una expresión que por sí sola es tan genérica que no alude a nada objetivo muchas veces. Cuando lo usa la embarazada o su entorno familiar, generalmente no es más que una manera de manifestar preocupación, y querer señalar que este embarazo es para ellos, obviamente, especial, y no "uno cualquiera".

Cuando una mujer que dice que tiene un "embarazo de riesgo" muchas veces quiere decir otras cosas. Pongo ejemplos que podrían sustituir coloquialmente a esa expresión:

-padezco de miopía y eso me preocupa
-tengo más de 35 años y eso me asusta
-se me hizo una cesárea en gestación anterior
-tuve un aborto previo
-padezco escoliosis y me han dicho que no puedo tener un parto vaginal
-he tardado 5 años en quedarme embarazada
-en un embarazo previo tuve diabetes
-mi puesto de trabajo me expone a unas circunstancias especiales.

Podríamos poner decenas de ejemplos más.

II.- Los obstetras hemos utilizado la palabra RIESGO en muchos tratados, para querer referirnos al embarazo, parto o puerperio patológico, o de especial cuidado. Hay muchos textos que así lo utilizan. Algunos ejemplos ilustres:
  • Riesgo Elevado Obstetrico de Luis Cabero
  • Practical guide to high risk pregnancy and delivery de Fernando Arias.
  • Pregnancy and Risk, de DK James.

Reconozco que el término es atractivo, y quizá adecuado para manuales clínicos pues da pie a tratar los grandes problemas de la Obstetricia. Las unidades de vigilancia maternofetal hospitalaria, durante los años 90 se han denominado con frecuencia Unidades de Alto Riesgo Obstétrico, y Consultas de Alto Riesgo.  Sin embargo, esta denominación puede perjudicarnos a los profesionales en el manejo diario.
El problema proviene a mi parecer de la introducción de la palabra "riesgo". Pronunciemos despacio las dos palabras: Alto Riesgo. Impone.


Los obstetras recibimos mucha presión alrededor del parto, y quizá hemos preferido llamar alto riesgo de una manera defensiva. Muchas veces también la desconfianza en los programas de control normal del embarazo, o la existencia de circuitos defectuosos, han creado unos procedimientos que obligan a ver a la embarazada cada 4 semanas sin ton ni son.

La proliferación del término riesgo ha tenido su clímax obstétrico con el cribado del Sdr. Down y con el "fatídico" informe que muestra una fracción mayor o menor a: 1/270. Este es el punto de corte, la raya(?) donde se considera erróneamente que hay riesgo como para aconsejar cariotipo fetal, o no, o sí, o no... Para mucha gente es casi la raya que da esa seguridad de que "todo(?) va a ir bien".

Determinados Servicios de Salud e instituciones establecen Tablas de Riesgo. El Servei Catala de Salut, el American College of Obstetricians, y muchos más. Cataluña establece 4 niveles de riesgo: riesgo 0 (no se encuentra ningún factor), riesgo 1 o medio, riesgo 2 o alto, y riesgo 3 o muy alto. En el Reino Unido, en 1.998 un High Risk Pregnancy Group  elaboró un informe al respecto, en Irlanda del Norte. Al final en un anexo mostraba 4 categorías:

A. Alto Riesgo Materno y Alto Riesgo Fetal
B. Alto Riesgo Materno y Bajo Riesgo Fetal
C. Bajo Riesgo Materno y Alto Riesgo Feta
D. Bajo Riesgo Materno y Bajo Riesgo Fetal

 Sin embargo, todos los grandes grupos de atención en función del riesgo vienen determinadas por dos aspectos: 

1.-Mal historial obstétrico previo. 
2.- Complicación inesperada en el curso de una gestación controlada

He encontrado multitud de Scores de riesgo (más de diez) que son de gran complejidad con la dificultad de establecer el peso de cada factor ( epidemiológico, de exploración, etc). No todas los eventos son predecibles ni cuantificables, y posteriormente no siempre aportan algo.
Uno de los pocos sentidos de establecer categorías de riesgo es la correcta derivación a maternidades en casos de gran dispersión poblacional o cuando la asistencia en dispensarios muy elementales.


III. Propuestas:

1.-El término Planta Hospitalización Obstetrica es suficiente para mostrar  la ubicación de Control hospitalario de una gestación. Además puede incluir camas para gestantes más graves en una  Unidad de Cuidados Obstricos Intermedios. Dedicaremos a ello una próxima entrada del Blog.
2.-Es necesario introducir de una manera amable las recomendaciones del Plan de Atencion al Parto Normal. Y que también el control del embarazo normal no se perciba como un control subóptimo o deficiente
3.- Evitemos la utilización del término "Alto Riesgo"  de manera gratuita o frívola. Es factor de confusión y estrés.
4.- Sustituyamos las denominadas Consultas de Alto Riesgo Obstétrico por  otras. Mi propuesta no es novedosa. Vayamos hacia la instauración de términos como Medicina fetal, o Patología materna, o por la creación de Unidades Clínicas que aborden Patologías concretas. ( No puedo extenderme aquí más detalladamente en algo que sería mostrar un proyecto más amplio).
4.- Somos los profesionales  que tenemos a cargo el cuidado del embarazo debemos saber diferenciar cuáles requieren un manejo más estrecho y cómo hacerlo según las  evidencias y guías clínicas actuales. A modo de orientación podrían ser:

-Cromosomopatías y fetos malformados
-Malos antecedentes obstetricos
-Estados hipertensivos del embarazo
-Obesidad
-Gestación múltiple
-Diabetes
-Prematuridad
-Isoinmunización
-Patología materna severa concomitante


 En ocasiones, se requiere el concurso de  otras especialidades médicas o quirúrgicas, pero sin abandonar a la gestante por nuestra parte. Las demás especialidades médicas miran con miedo o recelo a la gestante; les asustan sus "riesgos" (la palabrita de nuevo) y a veces potencian este término gratuítamente. Los obstetras (y matronas) nunca podemos dejarlas solas como principales actor sanitarios en su embarazo

IV.Concluyendo:

Para cada mujer su embarazo es único. Para ella es siempre algo precario, expuesto,"con riesgo". Es curioso observar cómo en esta sociedad donde  tan fácil es interrumpir una gestación, no se ha logrado,-ni logrará-, erradicar el instinto de protección de la madre hacia el feto. Es algo inalienable. La madre sabe suyo a su feto, y lo percibe vulnerable, "expuesto a perderse", como veíamos al principio en la definición general de Riesgo. Su embarazo es el más importante, el más digno de atención y cuidado.
Todos los embarazos merecen el máximo respeto y atención; todos los bebés son importantes (¿qué es eso de "niño de oro", o "feto valioso"?).
No me atrevo a sugerir la erradicación del término  "alto riesgo"; a veces quizá sea necesario usarlo, pero no para introducir miedos genéricos: Informemos, demos datos a la gestante y a su pareja. Si no sabemos esos datos, quizá no debamos dedicarnos a cuidar embarazos.

No podemos cambiar miedos ni personalidades en un día. Nuestro trabajo debe ser paulatino, pero diario. Dando certezas, y sin generar alarmas no necesarias ni minimizando lo grave cuando así lo ocurra.
La embarazada es vulnerable a asustarse, basalmente, ella sola. No añadamos más preocupación. Acompañémos a las mujeres en su dificil momento de la maternidad.  A ella y su pareja en la gestación y nacimiento de esa nueva vida suya que les viene.


martes, 24 de julio de 2012

BIENVENIDOS. VERSION INTERNA

Empezamos hoy esta modesta aportación a la divulgación obstétrica y fetal sin grandes aspiraciones. Me gusta escribir, y me estimula hacerlo sobre algo a lo que dedico muchas horas de profesión: La realidad maternofetal. Me interesa comunicar pensamientos y experiencias al respecto, en su sentido más amplio.
La maternidad, el embarazo, el feto, el parto y el recién nacido, son realidades que atraen a la población. Vivir, primero acuáticamente en el útero y después en nuestro mundo aéreo, además de interesar a muchos, nos ha sucedido a todos, y gran número de mujeres lo ha experimentado a su vez.


Pero también constato que la realidad científica que rodea al embrión y al feto, a su fisiología y desarrollo, a la patología maternofetal, a la placenta, o al proceso del  parto y sus complicaciones posibles, es conocida por la población de manera muy insuficiente cuando no errónea completamente. Existe una enorme disociación entre lo que la población afirma conocer con rotundidad, y la actual evidencia científica.
Muchas veces, la propia experiencia personal de un embarazo/parto, o la de un familar considerado perito en la materia, han establecido como norma lo que son hechos particulares; en otras ocasiones simplemente se alimentan multitud de leyendas, frases hechas, o mitos que han arraigado en la población de una manera sorprendente.


En el transcurso de un parto gemelar, puede hacer falta movilizar al segundo gemelo si está colocado de manera transversal, pues está imposibilitado su parto por vía vaginal. El obstetra, bajo sedación materna, introduce la mano en cavidad uterina movilizando al feto hasta convertirlo en un parto de nalgas. Esta maniobra, que aun hoy realizamos en los hospitales en este especial caso de segundo gemelo, se denomina Versión Interna.

A veces hay que tomar una decisión para corregir algo, pues la inercia no lo soluciona. Hay que actuar. Opinar también es actuar de algún modo.
Aquí daremos nuestra interpretación personal, nuestra versión interna de la obstetricia y medicina maternofetal. Intentaremos hacerlo de una manera amable y sin condescendencia. No hay pretensiones solemnes. Es una labor divulgativa que es divertimento para quien les escribe. Espero que lo disfruten e incluso les ayude.